Seamos sinceros: todos hemos tenido “uno de esos días” en los que las cosas pasan de mal a peor y a completamente desbordantes en cuestión de minutos. Si eres maestro, sabes perfectamente de qué estoy hablando, sobre todo ahora. Lo que define un día así es distinto para cada persona. Hay tantísimos factores que pueden ir desgastando tu paciencia, tu energía y tu margen emocional. Quizá las pequeñas molestias se van acumulando, apartadas para atenderlas después. Quizá tu entorno de trabajo se siente siempre exigente y con poco apoyo. Quizá tienes necesidades o expectativas que no se están cumpliendo. Para quienes trabajan en profesiones de cuidado (sobre todo los maestros), tener que hacer espacio constantemente para que otros manejen sus emociones puede pasarle factura a tu propio bienestar emocional y mental.
Entonces… cuando parece que siempre va a haber algo que convierta un día normal en uno duro e inmanejable, ¿qué hacemos? ¿Cómo nos sostenemos en esos momentos y nos hacemos espacio a nosotros mismos?
No hay una respuesta que le sirva a todo el mundo. Cada persona es distinta y a cada una le funcionan cosas distintas. En mi caso, después de años de días malos, días tristes, días de ansiedad o una mezcla de los tres en mi salón, aprendí algunas cosas como educadora begin to ECSEL que me ayudan a sostenerme cuando aparecen esos días. Estas son las que trato de tener siempre presentes:
1. Eres humano y tienes emociones. Permítete sentirlas. Reconoce que tienes emociones y que son válidas, sobre todo cuando te desbordan. Las emociones son nuestro primer lenguaje universal, y las sentimos por algo. Son mensajes fisiológicos que nos avisan cuándo es momento de parar, respirar, poner límites, celebrar o tomarnos un espacio. Reconocer y permitir esas emociones es el primer paso para manejarlas. Usar herramientas de begin to ECSEL como Our Emotions Board en mi salón no solo ayuda a mis alumnos a reconocer e identificar sus propias emociones, sino que me ayuda a mí a ser honesta sobre cómo me siento en cualquier momento del día. Con Our Emotions Board les enseñamos a los niños que las emociones son fluidas: podemos empezar el día sintiendo tristeza y para la tarde estar sintiendo entusiasmo. Como adultos, reconocer cuándo sentimos tristeza, rabia o ansiedad y permitirnos vivir esas emociones puede hacernos sentir vulnerables, pero es un paso importantísimo hacia poder manejarlas cuando nos desbordan.
2. Debes saber que está bien no estar siempre bien. De nuevo, somos humanos. Por más fácil que sea responder “¡todo bien!” o “estoy bien” cuando alguien te pregunta cómo estás, no siempre se siente como la respuesta correcta. ¡Y está bien! Normalizarlo para ti mismo le quita presión a tener que parecer feliz o entero todo el tiempo. Lo más probable es que otras personas de tu círculo, o incluso los niños de tu salón, estén sintiendo algo parecido. Para mí, decirles en voz alta a mis alumnos “Amigos, hoy no me siento muy bien. De hecho, estoy teniendo una mañana un poco triste. ¿Alguien más quiere contar cómo se siente?” es justo lo que necesito para empezar a sentirme mejor. Y lo mejor es que, al hacerlo, les permito a ellos sentirse seguros para expresar sus propias emociones conmigo y con sus pares, sea lo que sea que estén sintiendo.
3. Límites, límites, límites. Como maestro, poner límites es importante. Los límites crean un entorno de estructura y de seguridad tanto para tus alumnos como para ti. Lo mismo se puede aplicar a tu bienestar emocional. Poner límites puede resultar incómodo y a veces no se siente fácil. Pero al final del día, tú importas, vales, y mereces sentirte seguro y tranquilo. Un límite puede sonar como “sé que hay más por hacer, pero ahora necesito tiempo para mí” la noche antes de trabajar, o como “no estoy en un espacio emocional para tener esta conversación ahora” cuando te sientes desbordado. Nadie te conoce mejor que tú, y está bien ponerte primero.
En un momento en que la salud y el bienestar mental y emocional recién empiezan a moverse al frente como prioridad, todavía queda muchísimo por hacer para acompañar a los maestros dentro y fuera del salón. Todos necesitamos apoyo cada tanto, y encontrarlo dentro de nuestra comunidad es importante para el bienestar emocional de cualquiera. Cuando llega “uno de esos días”, esas cosas aparentemente pequeñas —permitirte sentir lo que sientes, admitir que no estás teniendo un buen día, pedir ayuda y poner límites emocionales cuando puedas— pueden marcar toda la diferencia.



