“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, por su origen o por su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si puede aprender a odiar, también se le puede enseñar a amar, porque el amor le llega con más naturalidad al corazón humano que su contrario.”
– Nelson Mandela
Los niños no vienen precableados con sus creencias, su moral ni sus valores. Vale la pena tener presente que la formación del sesgo — esa tendencia injusta a creer que algunas personas, ideas o miradas son mejores que otras — no viene de fábrica, y la comprensión de las diferencias tampoco. Las dos hay que enseñarlas para que echen raíz y se desarrollen.
El papel del desarrollo humano y de las experiencias del día a día
El desarrollo humano es la interacción dinámica entre la biología y la experiencia. Dada la plasticidad del cerebro en pleno desarrollo temprano, son el contexto y las experiencias del día a día los que ayudan a moldear y a dar forma a la arquitectura del cerebro. Son justamente esas experiencias cotidianas, dentro del contexto de relaciones que responden, las que nos dan la oportunidad de ayudar a construir en nuestros niños la base para entender, aceptar y abrazar la diferencia.
Celebrar lo que nos hace únicos desde la primera edad
Si empezamos desde la edad más temprana, podemos mostrarles a los niños que todo el mundo es diferente en algo y que la diferencia es parte de la vida. Todos tenemos cosas que nos hacen únicos — el color de la piel, la textura del pelo, la forma del cuerpo, el género, el temperamento, las creencias religiosas, el origen étnico o cultural, y más.
El lenguaje universal de las emociones
Pero todos tenemos una cosa en común: nuestras emociones — el conector clave que nos une a todos. De hecho, las emociones son el primer lenguaje, el lenguaje universal de cualquier persona. Las familias, los educadores y las personas cuidadoras son fundamentales para enseñarles a los niños que notar las diferencias es algo normal. Hay que enseñarles que las diferencias son algo para celebrar, no algo a lo que temerle, de lo que burlarse, de lo que huir o incluso que odiar.
Contar cuentos como herramienta para enseñar diversidad e inclusión
¿Cómo lo hacemos? Además de modelar el aprecio por las diferencias individuales a través de nuestras propias actitudes, emociones, conductas y lenguaje corporal, contar cuentos es una gran manera de enseñarles a los niños lo importante que es celebrar las diferencias.
Theo’s Deliciously Different Dumplings: una historia de empatía y comprensión
Cuando escribí Theo’s Deliciously Different Dumplings, lo hice para abordar la diversidad y la inclusión de una forma entretenida, divertida y apropiada para la edad. Leer el libro con los niños da la oportunidad de ver a Theo, el personaje principal, lidiando con el acoso que vive en la escuela por los «dumplings» distintos y desconocidos que lleva de almuerzo.
Cultivar una sociedad global de paz y unidad
Sin embargo, antes de que los adultos podamos ayudar a nuestros niños a construir su músculo emocional y social en torno a la diversidad, tenemos que examinar primero nuestras propias creencias. Los niños son detectives emocionales: observan y absorben nuestros actos y lo que perciben que sentimos, y escuchan nuestras palabras y nuestro tono de voz. Esas observaciones moldean cómo se ven los niños a sí mismos y a los demás, cómo viven las diferencias y cómo se relacionan con su comunidad.
Guiar a los niños hacia el aprecio por las diferencias
Estos consejos te pueden ayudar a guiar a los niños hacia el aprecio por las diferencias:

Modela conductas y actitudes positivas. Habla abiertamente de las diferencias para promover conversaciones sobre raza, etnia, religión, capacidades, apariencia física y origen familiar. Explica las diferencias en la cultura de tu familia, en los rasgos físicos, en la personalidad y en las experiencias, y relaciónalas con lo maravilloso que es ser diferente y único. ¡Esas diferencias son las que te hacen . . . TÚ!

Celebra la diversidad exponiendo a los niños a libros, culturas, tradiciones y actividades donde puedan explorar, conocer y encontrarse con personas de orígenes y experiencias distintas. Explorar, conversar y celebrar esas diferencias nos ayuda a todos a abrazarlas como parte de nuestra vida.

Escucha y responde de forma adecuada a las preguntas de los niños sobre las diferencias. Aborda el lenguaje o la conducta inaceptable y aprovéchalo como una oportunidad para conversar. Haz preguntas como “¿Qué fue lo que te hizo sentir así de esa persona?” y da explicaciones que corrijan las suposiciones sobre las diferencias.
Al ayudar a los niños a empezar a entender lo importante que es escuchar a los demás y apreciar y dar la bienvenida a la diversidad, vamos a ayudar a cultivar una sociedad global que promueva la paz y la unidad.
Para más consejos y recursos relacionados con el acoso, lee aquí.



