Suelo decir que el juego es el “trabajo” de un niño: es una parte esencial de su vida para su salud general, su aprendizaje y su bienestar, y es a través del juego que procesa lo que vive y el mundo que lo rodea. El juego les ofrece a los niños un tesoro de oportunidades de aprendizaje, y los juguetes que buscan y con los que interactúan cumplen un papel importante en su crecimiento y su aprendizaje.
Con la temporada de fiestas a la vuelta de la esquina, es fácil sentirse abrumado por la cantidad de juguetes que hay. En este blog desglosamos algunos hitos importantes del desarrollo que tu hijo va a vivir del nacimiento a los 6 años, y damos recomendaciones de juguetes y libros que pueden acompañar ese desarrollo a través del juego, en cada paso del camino.
Bebés (0 a 1 año)
Los bebés aprenden y se relacionan con el mundo a través de los sentidos: el tacto, el olfato, la vista, el gusto y el oído. Como aprenden con los sentidos, conviene darles todas las oportunidades posibles de estimular su exploración sensorial. Los juguetes* que exponen a los bebés a una variedad de colores, texturas, formas y sonidos los invitan a usar sus sentidos en desarrollo.
A medida que mejora su motricidad y ganan control de la cabeza y el cuello, los bebés pueden mostrar señales de querer alcanzar y agarrar a propósito, de levantar la cabeza y de empezar a darse la vuelta. Busca juguetes que produzcan o inviten al movimiento y que hagan sonido, para fortalecer sus músculos y animar esas habilidades.
*A los bebés les encanta explorar y aprender llevándose las cosas a la boca. Evita objetos pequeños que puedan provocar asfixia y materiales que se rompan, se desprendan o se disuelvan con facilidad.
Lectura relacionada: Hitos y actividades de bebés de 0 a 3 meses
Niños pequeños (1 a 2.5 años)
Cuando los niños entran en la etapa de los primeros pasos, su lenguaje en crecimiento abre oportunidades nuevas de interacción social: se ponen más de acuerdo con los demás, comparten lo que observan del mundo y se comunican de maneras más elaboradas. En esta etapa empiezan a aparecer habilidades cognitivas de base, como la función ejecutiva (por ejemplo, sostener la atención en una tarea por más tiempo, empezar a postergar la gratificación, ajustar la conducta para lograr metas sencillas).
Los juguetes que atraen y a la vez retan la atención de los niños, como los rompecabezas y los materiales apilables de construcción, son opciones estupendas que, acompañadas por un adulto, también abren la puerta al desarrollo de habilidades prosociales (compartir, turnarse, esperar el turno). Las muñecas y los juguetes de juego simbólico, que les permiten representar y procesar lo que viven, también son vehículos imaginativos importantes para el desarrollo emocional.
Preescolar y kínder (3 a 6 años)
Los años de preescolar son activos y están llenos de hitos importantes del desarrollo, mientras los niños ponen a prueba los límites de su independencia y de su control. Hacia los 4 años empiezan a entender la perspectiva y los sentimientos de los demás y pueden anticipar mejor las consecuencias de lo que hacen. A medida que crece el conocimiento que tienen de sí mismos, crece también su atención hacia los demás, y eso da lugar a un juego más cooperativo y al desarrollo de habilidades prosociales, de regulación emocional y de resolución de problemas.
Los juguetes y los juegos que piden clasificar, organizar y ordenar en secuencia (por ejemplo, principio, medio y final) acompañan el desarrollo cognitivo y dan oportunidades de practicar la regulación de emociones intensas, como la frustración y la decepción. Impulsa las ideas imaginativas y creativas con materiales abiertos, como figuras magnéticas y piezas de construcción.
Leer con los niños cuentos que traten sobre la resolución de conflictos, sobre situaciones emocionales y sociales difíciles y sobre las muchas emociones que todos sentimos cada día acompaña el desarrollo de un sentido positivo de sí mismos y les da estrategias que pueden aplicar con amigos y familia en su propia vida.




