begin to ECSEL School Stories – Parte IV: comunicarles bien a los niños lo que sentimos nosotros

Te damos otra vez la bienvenida a nuestra serie del blog “begin to ECSEL School Stories”, donde abordamos los desafíos comunes que enfrentan los educadores de primera infancia en su camino para apoyar el desarrollo emocional, cognitivo y social de los niños.

Las dos entregas pasadas se centraron en cómo acompañar a los niños mientras aprenden y practican habilidades emocionales y sociales importantes como la empatía y la inclusión, y en cómo ir más allá de redirigir las conductas poco amables ayudándolos a entender el “por qué” y a practicar el ponerse en el lugar del otro.

Ahora es momento de poner el foco en ustedes: los educadores y las personas cuidadoras. Como adultos clave en la vida de los niños, su propia inteligencia emocional y su bienestar importan, quizá más de lo que creen. En esta entrada vamos a explorar por qué la emocionalidad propia cumple un papel tan importante en el trabajo con los niños, estrategias para conectar con el conocimiento y la regulación de las emociones en pleno momento difícil, y maneras de comunicar con honestidad y eficacia lo que sentimos, de formas apropiadas para el desarrollo.

Explorar nuestra propia emocionalidad como educadores

Todos tenemos experiencias vividas que moldearon la forma en que manejamos nuestras emociones y las de los demás: tal vez te bloqueas cuando tienes demasiadas tareas encima, tal vez explotas de rabia cuando te llevaron al límite, tal vez la rabia de otra persona te genera ansiedad o incomodidad. O tal vez te cuesta identificar lo que estás sintiendo, y entonces te resulta más fácil ignorar tus emociones por completo.

Educators can start developing emotional intelligence by recognizing their own emotional patterns and triggers

¿Con qué frecuencia te das cuenta de tus propias emociones en el salón? ¿Cómo respondes cuando los actos o la conducta de un niño te generan ansiedad, frustración, decepción o agobio? ¿Notas que los niños de tu salón reflejan tu respuesta emocional y expresan lo que sienten de maneras parecidas?

Reconocer nuestros patrones emocionales y lo que nos activa es un primer paso importante para tener más conocimiento de nuestras emociones, sentir que las controlamos mejor y ser nuestra mejor versión, para así poder ser los mejores modelos, maestros y guías para los niños a nuestro cuidado. Pero para muchos de nosotros es un paso grande, que lleva tiempo, paciencia y constancia con uno mismo.

La importancia de la inteligencia emocional de los propios educadores

Los niños se desarrollan dentro del contexto de las relaciones, y observan y aprenden de forma constante de los actos y las reacciones de los adultos importantes en su vida, incluidos sus maestros y las personas que los cuidan.

Por eso tu propio bienestar emocional es tan importante. Los niños captan cómo respondes en las situaciones emocionales y te miran a ti para saber qué hacer cuando sus propias emociones se vuelven confusas o demasiado grandes. Cuando somos capaces de identificar lo que sentimos, de entender la causa, de comunicarles a los demás lo que sentimos y de manejarlo antes de que se desborde, quedamos mejor preparados para acompañar a los niños a hacer lo mismo.

Con demasiada frecuencia, cuando buscamos recursos sobre “aprendizaje emocional y social” o “inteligencia emocional”, casi todo gira en torno a cómo enseñarles esas habilidades a los niños. Esa es la meta final, sí, pero siempre falta una pieza fundamental: ¿y los maestros? ¿Cómo vamos a enseñarles a los niños habilidades de inteligencia emocional si nosotros mismos no las tenemos?

El begin to ECSEL Training and Mastery Program empieza por ti: la persona que educa. A través de contenidos de curso que enganchan, actividades interactivas, el lenguaje, las herramientas y las técnicas de ECSEL, y un acompañamiento de coaching completo, vamos construyendo el aprendizaje paso a paso para atender primero tu salud mental y tu inteligencia emocional, de modo que quedes en mejores condiciones de modelar, guiar y enseñarles esas mismas habilidades a los niños a tu cuidado.

Nuestra alianza con nuestras escuelas laboratorio en Ellis Early Learning nos ha permitido trabajar junto a sus maravillosos maestros y líderes mientras aprenden, se involucran, practican, aplican e implementan ECSEL en sus propios salones y en su vida.

Comunicarles a los niños lo que sentimos nosotros

Entendemos que, incluso con apoyo y recursos, lleva tiempo aprender a reconocer lo que sentimos, conectar con ello y comunicarlo con eficacia, sobre todo en los momentos de estrés o de frustración dentro del salón. Veamos cómo se ve esto con un ejemplo:

 


Son las 9:35 de la mañana en el salón de preescolar Pine, y la hora del círculo tenía que haber empezado hace cinco minutos. Pasar del juego a sentarse en la alfombra de reunión suele ser una transición difícil: aunque los niños ya terminaron de ordenar, les está costando acomodarse en sus lugares de la alfombra. La maestra principal les ha recordado tres veces que hagan silencio y busquen su lugar, pero solo unos pocos siguen sus indicaciones. Otra maestra intenta redirigir a los niños más ruidosos, pero la conducta continúa. A las dos maestras se les nota la frustración. Lauren, Coach de begin to ECSEL, decide aprovechar esto como una oportunidad de enseñanza para ayudar a los niños a reconocer lo que sienten sus maestras:

Lauren: “Amigos, miren la cara de sus maestras en este momento. Llevan mucho rato esperando a que se acomoden para la hora del círculo. ¿Qué creen que están sintiendo?”

Unos cuantos niños se detienen a mirar antes de responder:

Niño A: “¿Triste?”
Niña B: “¡Enojada!”
Niña C: “Está ‘fustrada’”.

La maestra principal suspira y niega con la cabeza:

Maestra principal: “No, no estoy enojada, yo nunca me enojo con ustedes. Pero ya es hora de empezar el círculo, ¿quién está listo?”

 

En una situación así es comprensible querer pasar por encima de la rabia, la frustración o la incomodidad y seguir con el día. Pero si no somos honestos con lo que sentimos, sobre todo cuando tiene que ver con la conducta de los niños, para ellos puede ser confuso.

En este ejemplo, los niños identificaron correctamente que la maestra sentía rabia o frustración, a partir de su lenguaje corporal, su expresión facial y su tono de voz. Sin embargo, la maestra respondió diciendo: “No, no estoy enojada. Yo nunca me enojo con ustedes”. Aunque la respuesta de la maestra pudo tener la buena intención de evitar que los niños se sintieran mal, esa afirmación contradice la verdad (¡está bien que la conducta de los niños te haga sentir rabia!) y puede sembrar dudas en la capacidad de los niños de identificar las emociones de los demás en el futuro.

¡Este ejemplo muestra una gran oportunidad de aprendizaje y de crecimiento, tanto para los maestros como para los niños! Veamos algunas estrategias para comunicarles a los niños lo que sentimos, de formas apropiadas para el desarrollo.

Estrategias para comunicarles bien a los niños lo que sentimos

Es importante reconocer que nunca es tarea de un niño manejar ni regular las emociones de un adulto. Las siguientes estrategias se pueden usar en pleno momento difícil, cuando hay una relación directa con la conducta de un niño; fuera del salón, en las rutinas del día a día; o en momentos de calma y regulación, para practicar y construir juntos habilidades de inteligencia emocional.

Ground yourself with regulation strategies that work for you.

  • Busca tu propio equilibrio con estrategias de regulación que te funcionen. Las conductas desafiantes pueden generar estrés e incluso activarnos, pero cuando los niños están desregulados, nuestra propia desregulación puede empeorar las cosas. Tómate un tiempo para pensar qué te ayuda a sentirte mejor en los momentos de estrés, de agobio o de frustración, para quedar en mejores condiciones de comunicar lo que sientes. Aquí van algunas ideas para empezar.
    • En pleno momento difícil:
      • Practica la respiración profunda o la meditación guiada. Es una gran estrategia para practicar por tu cuenta e incluso con los niños, tanto en los momentos de desregulación como en los de calma.
      • Aprieta un juguete sensorial (¡no son solo para los peques!).
      • Cambia tu entorno: apaga las luces, pon música o sonidos que calmen, abre una ventana.
      • Tómate un espacio o una pausa de lo que te está generando estrés. Habla con tus co-maestros y armen un plan para relevarte si lo necesitas.
    • En tu vida y tus rutinas del día a día:
      • Practica movimiento consciente, como yoga, estiramientos o salir a caminar.
      • Escribe un diario para reflexionar.
      • Escucha a tu cuerpo. Acuérdate de comer algo o de tomar un sorbo de agua cuando más lo necesites.

Connect your feelings to a simple and direct cause.

  • Conecta lo que sientes con una causa simple y directa. Decir en voz alta, delante de los niños, lo que sientes y qué lo causó les modela la relación entre causa y efecto, y les ayuda a entender mejor sus propias emociones y las de los demás. ¡Y esta estrategia no se limita a las emociones espinosas!
    • “Me siento frustrada porque no están escuchando mis palabras”.
    • “Me siento enojada porque no quiero que le pegues a mi cuerpo. Voy a tomarme un espacio si sigues pegándome”.
    • “¡Me siento feliz porque hoy están en la escuela todos mis amigos!”
    • “Me siento orgullosa porque hiciste un trabajo buenísimo usando tus palabras para contar lo que sientes”.

Use visual supports like Our Emotions Cards

  • Usa apoyos visuales. Usar apoyos visuales como las Our Emotions Cards o imágenes de personas expresando distintas emociones te puede ayudar a comunicar lo que sientes de maneras que todos los niños entiendan. Los más pequeños (bebés, niños que empiezan a caminar, preescolares en transición) pueden mostrarte en lugar de decirte lo que sienten, señalando las imágenes, y los más grandes pueden usar esta herramienta para entender mejor cómo expresar las emociones con eficacia en el momento. Como maestro, además puedes conectar tus expresiones faciales con las que aparecen en las tarjetas y nombrar la emoción en voz alta.

Practice identifying the emotions of others throughout the day with children.

  • Practica con los niños, a lo largo del día, identificar las emociones de los demás. Una de las mejores prácticas que me di a mí misma con mi propia emocionalidad en el salón fue ir narrando las emociones que notaba alrededor en los distintos momentos del día. Esto no solo nos permite a los maestros detenernos y revisar qué pueden estar expresando nuestro cuerpo y nuestra cara, sino que ayuda a los niños a tomar más conciencia de lo que sienten ellos y de lo que sienten sus pares.
    • “¡Veo una gran sonrisa en tu cara! Te ves muy feliz esta mañana”.
    • “Uy. Cuando se cayó la torre, noté que pateaste el piso y cruzaste los brazos. ¿Estás sintiendo rabia?”
    • “Es muy difícil despedirse de la familia en la mañana, y veo que estás sintiendo mucha tristeza. ¿Leemos un libro juntos para que te sientas mejor?”

Conclusión

Si esta historia ECSEL te resonó o si estás viviendo algo parecido en tu salón, ¡queremos saber de ti! ¿Cómo respondes cuando sientes rabia, frustración o agobio en el salón? ¿Qué estrategias te funcionan bien a la hora de comunicarles a los niños lo que sientes? ¡Cuéntanos en los comentarios!

¡No te pierdas la serie completa!

Parte 1: Manejar la decepción

Parte 2: Redirigir frente a entender las conductas poco amables

Parte 3: Convertir la exclusión en empatía

Parte 4: Comunicarles bien a los niños lo que sentimos nosotros

Parte 5: Navegar la dinámica de los equipos de co-enseñanza

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Lauren Orf

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