La regulación emocional está en el corazón del logro académico y de las relaciones sociales positivas

Una tendencia preocupante: suben las suspensiones en preescolar

Leí hace poco un artículo sobre las suspensiones en Tulsa: cientos de niños están siendo expulsados o suspendidos por conducta agresiva y fuera de control, incluida la agresión física, y no se trataba solo de estudiantes de bachillerato. Hablamos de cientos de niños de preescolar suspendidos en los últimos años. La gran mayoría de esas suspensiones fue por contacto físico inaceptable: golpes, mordidas y agresiones. Y no pasa solo en Tulsa. Educadores de todo el país han dado la alarma sobre una tendencia inquietante a escala nacional: cada vez más niños de preescolar expulsados y suspendidos.

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, la tasa de expulsión y suspensión es tres veces mayor en preescolar que entre los niños de kínder a 12.° grado.

Educadores de todo el país reportan un aumento de los desafíos de conducta en todo el territorio tras el punto más alto de la pandemia de COVID-19, sobre todo en niños que nacieron o pasaron sus años formativos en aislamiento.

Lo inaceptable es vivir en una sociedad donde se suspende de la escuela a niños de 4 años y, más aún, donde esos niños muestran una conducta violenta y desregulada que lleva a la suspensión.

 

La pieza que falta: la regulación emocional

¿Qué está pasando, entonces, que deja a nuestros aprendices más pequeños sin poder aprender, sin poder comportarse de maneras apropiadas para su desarrollo ni disfrutar de relaciones alegres con sus compañeros y sus maestros, y que además termina con sus emociones mandando sobre ellos en vez de ellos mandando sobre sus propias emociones? Está claro que a todos estos niños —de todas las edades— les falta regulación emocional y que, quizá en sus años más formativos, no tuvieron la oportunidad de ver esa regulación emocional acompañada y modelada por las personas que los cuidaban.

Aunque nuestras emociones impulsan nuestro pensamiento, nuestros sentimientos y nuestra conducta, y afectan nuestro aprendizaje, es la regulación emocional la que influye de forma positiva en el sentido de sí mismo, en las relaciones con los demás y en los resultados académicos. Cuando los niños reciben apoyo desde el nacimiento y más allá para aprender a manejar sus emociones y a entender las de los demás, pueden destacarse en el aprendizaje y en la vida.

En otro artículo leí sobre una escuela de San Diego donde los niños de preescolar puntúan por encima del promedio y donde la regulación emocional está en el centro de cada actividad. Ese preescolar atiende a niños que han vivido trauma familiar, y reconoce que todos los niños, y en especial quienes han vivido trauma, necesitan apoyo para la salud mental y la regulación emocional. Los alumnos de ese preescolar terapéutico, donde la regulación emocional está en el centro, puntuaron por encima del promedio en el Kindergarten Readiness Test, lo que demuestra que poniendo la regulación emocional en el centro el logro académico es posible.

➡️Lee más entradas sobre regulación emocional.

 

De la intervención a la prevención: acompañar primero a los adultos

Estos artículos me resonaron porque he dedicado el trabajo de mi vida a enseñarles a niños de todas las edades a manejar y regular sus emociones y a entender las de los demás: las habilidades de la inteligencia emocional, que tienen que ser una prioridad en todo entorno educativo y personal.

Poner el foco en ayudar a los niños a desarrollar la regulación emocional es esencial para el éxito de toda la vida, tanto en el aprendizaje como en el vivir, y no debería ser solo un enfoque de intervención en escuelas terapéuticas, sino integrarse en todas las escuelas como modelo de prevención, para que todos los niños se beneficien de esta habilidad de base para el éxito de toda la vida. Porque prevenir es mucho más fácil que reparar.

Manejar y regular las emociones es una línea directa al éxito académico, a interacciones sociales positivas y a un sentido de sí mismo más positivo. En Housman Learning somos un programa de inteligencia emocional enfocado en prevención e intervención, para bebés y más allá. Damos las herramientas y los recursos que los adultos necesitan para ayudar a dar forma positiva a la arquitectura del cerebro de los niños de por vida, y también para cuidar su propio bienestar emocional.

Es la vieja regla de la máscara de oxígeno: al apoyar primero a los adultos de la vida de los niños, tenemos los recursos para después modelar, guiar y acompañar a los niños. Los niños se desarrollan dentro del contexto de las relaciones, así que cuando se cuida el bienestar emocional del adulto para que esté más atento a lo que siente, podemos cultivar esas mismas competencias en los niños.

Así que, en vez de sacar de preescolar a niños de 4 años, pongamos el foco en cómo equipar a los adultos de su vida con las herramientas que necesitan, no solo para cultivar y acompañar la salud emocional y el éxito académico de los niños, sino también su propio éxito, personal y profesional.

 

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Dr. Donna Housman

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