¡Manos a la obra… y a jugar!

El juego es el trabajo de un niño. 
~Dr. Donna Housman

El juego es la llave de la socialización, el aprendizaje y el desarrollo cerebral de los niños

¡Feliz verano! Todos esperamos esta temporada especial para aflojar, descansar y pasar más tiempo con los niños de nuestra vida. A muchos les puede parecer que es solo una gran continuación de lo que los niños pequeños hacen casi siempre: jugar. Sin embargo, el juego infantil es mucho más de lo que se ve a simple vista: es la llave de su socialización, su aprendizaje y su desarrollo cerebral.

La “generación COVID”, también llamada “Gen C”, necesita este juego más que nunca por el aislamiento social, la interrupción y el estrés prolongado. Las experiencias sociales constantes son cruciales para la inteligencia emocional y el desarrollo de los niños.

Los niños aprenden sobre las emociones a través del juego

Es jugando con sus pares que los niños aprenden sobre sus propias emociones y sobre las de los demás. ¿Cómo pueden los niños atravesar las rutinas sociales de todos los días en medio de una pandemia donde no hay rutina? ¿Cómo podemos acompañarlos a atender tanta interrupción y tanto estrés? ¡Metámonos en el poder del juego!

El juego está en el corazón de la primera infancia, tan natural como respirar. Cuando vemos a un grupo de niños jugando, puede parecer solo diversión. Pero en realidad está ocurriendo un aprendizaje importante. El juego y el aprendizaje están relacionados entre sí. El juego les da a los niños el espacio para procesar la enseñanza formal, les abre el cerebro a la creatividad, les ofrece oportunidades de resolver problemas y les da independencia. El juego alimenta la creatividad de la que se nutre el aprendizaje.

El juego les permite a los niños entender mejor el mundo y cómo encajan en él. Pueden construir vínculos, relacionarse con otros y conocer a sus compañeros. Pueden empezar a entender y a expresar de forma adecuada sus emociones mientras aprenden a entender las de los demás y construyen empatía. Además, el juego es una salida positiva y constructiva que ayuda a manejar el estrés: ¡una lección que nos vendría bien a todos!

Los niños aprenden independencia y capacidad de decidir a través del juego

Los niños que juegan están descubriendo su independencia y su capacidad de decidir, de pensar, hablar y actuar por sí mismos. Y lo más importante: el tiempo de juego provoca conversaciones importantes sobre emociones grandes y sobre hechos de la vida real, mientras aviva sueños GRANDES.

¡Cuando los niños juegan, mandan ellos! Les toca ser el productor, el director, el guionista, y decidir entre ellos hacia dónde va su historia. Nuestro papel es mantenerlos seguros, pero dejarles espacio para pensar y resolver por su cuenta.

Mientras juegan pueden decir en voz alta cuando algo no les gusta o cuando las cosas no van como quieren, y pueden cambiar la historia, lo que les da una sensación de control. Esa autonomía les permite desarrollar una imagen positiva de sí mismos y construir una autoestima sana: habilidades clave de autorregulación y control de los impulsos.

Lo mágico del juego imaginativo es que no se trata de tener respuestas. Desde que nacen, los bebés se comunican metiéndose en intercambios de juego, como el escondite, las palmaditas, las caras graciosas y los ruidos divertidos: todas maneras de fortalecer los vínculos sociales, la confianza y los circuitos cerebrales de los niños. Estos intercambios de juego ayudan a formar el andamiaje emocional necesario para un desarrollo sano.

¿Por qué es importante el juego para aprender, y cómo cultivamos ese aprendizaje? La oportunidad de jugar da las “pausas cerebrales” que los niños necesitan para procesar y poner en acción su aprendizaje formal. Aunque el juego no es el único aspecto importante del aprendizaje en la primera infancia, es esencial y cultiva habilidades fundamentales que impactan en una cantidad de resultados educativos y que el aprendizaje más formal, dirigido por el docente, no cultiva.  

Con la guía de familias, personas cuidadoras y educadores que estiran el juego de los niños, ellos pueden construir una base sólida de independencia y autocontrol. Ganan la certeza de que sus ideas importan, y van a contarte lo que descubrieron.

El juego creativo ayuda a los niños a desarrollar y fortalecer sus mundos emocional, cognitivo y social, mientras cultiva la resolución de problemas, el ponerse en el lugar del otro, la empatía, la compasión y la resiliencia. Van a aprender a resolver situaciones estresantes y a llevarlas a buen puerto. El verano es una época de enorme diversión, y de enorme crecimiento.

¡A jugar!

 

Para leer más sobre la importancia del juego, mira el artículo reciente de Dr. Housman para Exchange Magazine.

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