El Día de la Inteligencia Emocional se celebra el 6 de junio para impulsar la importancia de cultivar el conocimiento de uno mismo, la empatía y la comunicación efectiva. Aquí en Housman Institute nos dedicamos a impulsar las bases de la inteligencia emocional todo el día, todos los días. Creemos que educadores y familias deberían contar con las herramientas que necesitan para acompañar las emociones de los niños de forma natural y continua a lo largo del día, tanto en la escuela como en la casa.
El impacto de la inteligencia emocional en los niños
Acompañar la inteligencia emocional (EI) de los niños impulsa su aprendizaje emocional, cognitivo y social, y eso a su vez cultiva su capacidad de manejar sus emociones, regular su conducta y desarrollar sus habilidades sociales y su empatía, todo ello base de la excelencia académica.
El papel de educadores y familias en el desarrollo de la inteligencia emocional
Las familias y los educadores son fundamentales para enseñar inteligencia emocional porque son quienes socializan a los niños y les dan el marco y el apoyo para su desarrollo y su crecimiento. Ellos también necesitan apoyo, y una devolución importante y adecuada, para fortalecer su propio bienestar emocional y poder ser los modelos, las guías y las relaciones que responden, necesarias para impulsar un desarrollo cerebral sano en los niños y su éxito social y académico.
Enfrentar los desafíos de enseñar inteligencia emocional
Hoy hay un rechazo importante por parte de algunos funcionarios, escuelas, maestros y familias a priorizar la enseñanza de la EI. Como señaló Peter DeWitt en un texto suyo publicado hace poco en EdWeek: “Si hay gente en contra de enseñar inteligencia emocional, es probable que sea por una de tres razones. La primera, que en realidad no saben qué es. La segunda, que quizá no se sientan cómodos con cómo enseñarla. Y la tercera y última podría ser que están atravesando algo en su vida personal y enseñar EI es un espejo que no quieren ponerse delante de sus propios asuntos”.
Acompañar a los educadores para enseñar EI con eficacia
Para atender esas preocupaciones, que son reales, la manera en que se enseñan las habilidades emocionales y sociales tiene que tener en cuenta primero las necesidades y el bienestar emocional del educador: la regla de la máscara de oxígeno. Sin esa formación y ese apoyo, quienes enseñan no van a poder hacer lo que mejor saben hacer ni cumplir su meta de impulsar el aprendizaje de los niños.
Poner la inteligencia emocional primero en la educación temprana
Mientras más entendamos sobre enseñar inteligencia emocional —la capacidad de identificar, manejar y regular las emociones y de entender las de los demás— durante los primeros años, cuando el cerebro se desarrolla más rápido, más vamos a comprometernos a priorizar su enseñanza en los salones y en las casas. Algo importante a tener presente: un cerebro desbordado por una emoción desregulada no puede aprender. Enseñar y aprender están entrelazados. Si el cerebro no puede aprender por culpa de una emoción desregulada, entonces la meta de enseñar —transmitir aprendizaje— no se puede alcanzar. Si queremos potenciar el aprendizaje de los niños, tenemos que enseñar las habilidades de la inteligencia emocional todos los días, no solo el día de la EI. Además, Housman Institute ofrece justo las herramientas que las personas cuidadoras necesitan para enseñar inteligencia emocional de manera intuitiva, divertida y apropiada para la edad y el desarrollo.
Abrazar la inteligencia emocional de todos los días para un futuro mejor
Al acompañar las emociones de los niños todos los días, todo el día, se vuelven mejores aprendices, mejores amigos y mejores personas para toda la vida, y despliegan su potencial de llegar a ser su mejor versión.



