El ausentismo y los problemas de conducta son solo algunos efectos de la desregulación emocional

El New York Times1 exploró hace poco el ausentismo crónico entre estudiantes de K-12 desde la pandemia: encontró que se disparó y profundizó en las razones y en las cifras. Lo alarmante es que muchos de esos niños se quedaron en casa por ansiedad, por otros problemas de salud mental, por enfermedades distintas a la COVID y para ayudar a sus familias, entre otras razones.

Una madre de Texas contó que su hija se quedó atrás en matemáticas durante el aprendizaje remoto y que después sintió tanta ansiedad por ese retraso que no quería volver a la escuela. El artículo seguía: “La Dra. Rosanbalm, psicóloga de Duke, dijo que tanto el ausentismo como los estallidos de conducta son ejemplos de la respuesta humana al estrés, que ahora se despliega de forma masiva en las escuelas: lucha (agresión verbal o física) o huida (ausentismo)”.

Los efectos duraderos del ausentismo crónico

Los niños que viven ausentismo crónico pueden enfrentar, y enfrentan, problemas de salud mental duraderos, porque se quedan sin la interacción social que es esencial para desarrollar habilidades sociales y para conectar con sus pares, y también sin la normalidad y la rutina que impulsan la regulación emocional y que a la larga permiten aprender de forma óptima. Muchas veces vemos a esos niños emocionalmente desregulados “portándose mal” o mostrando desafíos de conducta.

La inteligencia emocional puede ayudar

Aquí en Housman Institute nos dedicamos a enseñarles a los niños las bases de la inteligencia emocional, que los saca de esos estados de respuesta al estrés y los guía para manejar las emociones grandes y también las pequeñas. Y eso mejora el bienestar emocional y mental, a corto y a largo plazo.

Children experiencing chronic absenteeism can and are facing long-lasting mental health issues

Manejar las emociones, regular la conducta y desarrollar empatía lleva a vidas más felices y más plenas, y abre el camino al aprendizaje. La corteza prefrontal es el motor del cerebro para las funciones ejecutivas, como la atención, la memoria y la toma de decisiones. Cuando las emociones la desbordan, la corteza prefrontal queda secuestrada y no puede haber aprendizaje.

Como vemos, la inteligencia emocional es educación para el carácter y el desarrollo moral, y va de la mano con el aprendizaje. Así que, mientras niños, maestros y familias lidian con la pérdida de aprendizaje y con problemas emocionales, sociales y de conducta, tenemos que entender que cuando las emociones de un niño no se manejan de forma adecuada, no puede haber aprendizaje. Acompañemos entonces a nuestros niños en estos tiempos difíciles, siendo sus guías y sus modelos mientras construyen una vida emocionalmente inteligente.

Referencias

1. https://www.nytimes.com/interactive/2024/03/29/us/chronic-absences.html?campaign_id=9&emc=edit_nn_20240329&instance_id=118828&nl=the-morning®i_id=122367307&segment_id=162079&te=1&user_id=dfea6e195c7997a79f4e80d92d381688

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Dr. Donna Housman

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