En este Mes de la Salud Mental, pongamos el foco en la conexión

Mayo es el Mes de la Concientización sobre la Salud Mental, un mes en el que se busca visibilizar lo importante que es la salud mental y las maneras de sostener el bienestar mental. En Housman Institute, el bienestar emocional y la salud mental están en el centro de todo lo que hacemos.

En mi entrada anterior miramos un artículo del New York Times que exploraba el ausentismo crónico y los problemas de salud mental en escuelas de K-12, centrándose en los efectos sobre los niños.

Igual de importante —y algo que tiene que ir primero y por delante— es la salud mental y el bienestar emocional de los adultos importantes en la vida de los niños: las personas cuidadoras y los educadores.

La importancia del bienestar de los adultos

¿Por qué importa esto para los adultos, si son los niños quienes necesitan desarrollar esas competencias emocionales, cognitivas y sociales para tener éxito en el aprendizaje y en la vida? Porque el desarrollo de los niños ocurre dentro del contexto de las relaciones, y el crecimiento y el desarrollo óptimos ocurren dentro de relaciones que nutren, que sostienen y que son empáticas. Y los niños aprenden por imitación, por observación y por cómo los modelamos, los guiamos y les respondemos.

Para que los niños adquieran las habilidades y aprendan a manejar sus propias emociones y a entender las de los demás, a ser empáticos en su manera de relacionarse, a regular sus emociones grandes para poder pensar, razonar, aprender, resolver problemas y conflictos, necesitan que los adultos se las enseñen. Y la mejor manera de lograrlo es a través de cómo los educadores modelan, guían y acompañan con empatía las emociones, la conducta y el pensamiento de sus estudiantes.

Para que un educador llegue a ser bueno enseñando esas habilidades críticas, primero tiene que desarrollar su propia emocionalidad, fortalecer su propia inteligencia emocional, y así poder modelar y enseñar esas habilidades con éxito. La inteligencia emocional dentro de las escuelas está en el corazón de la conexión entre el corazón y la mente, y es la base del éxito personal, social y académico. Las relaciones, la conexión, el compromiso, las interacciones y la interdependencia son la clave.

Adultos y niños manifiestan las emociones de manera distinta

Niños y adultos manifiestan emociones como la depresión de manera distinta. Por lo general, los niños externalizan lo que sienten y muchas veces lo expresan con actos. La depresión puede aparecer como estallidos de rabia, irritabilidad, quejas físicas, cambios en la alimentación o el sueño, o conductas más agresivas como pegar o tirar cosas, lo que muchos llaman “portarse mal”.

Los adultos, en cambio, suelen expresar emociones como la depresión internalizándolas. Muchas veces se retraen, se aíslan y se angustian. El artículo del New York Times destaca el caso de una madre que estaba lidiando con una depresión tras perder a su hermana por COVID-19 y que tenía que mandar a sus hijos de 6 y 12 años a la escuela, mientras a ella le costaba levantarse de la cama. Esa madre necesitaba apoyo, incluidas visitas a domicilio y terapia, para cambiar su rutina y poder atender sus necesidades y las de sus hijos.

Es un ejemplo perfecto de cómo primero hay que atender la emocionalidad del adulto que cuida, antes de que pueda guiar bien a los niños con la suya. Hay herramientas al alcance de todos: encontrar maneras de calmarse escribiendo, caminando en la naturaleza, con música, practicando atención plena y más. Ya en calma, uno está más disponible para concentrarse y atender lo que hay que atender. Para situaciones más complejas, los profesionales pueden acompañar a los adultos en su camino hacia la regulación emocional, para que puedan ser las mejores guías posibles para los niños de su vida.

Relationships are Key to Mental Health

Las relaciones son la clave de la salud mental

En ese mismo artículo del New York Times que cité en mi entrada anterior, el Dr. Shepherd, superintendente en Texas, decía: “Si los niños no están aquí, no están formando relaciones. Si no están formando relaciones, hay que esperar que haya problemas de conducta y de disciplina. Si no están aquí, no van a aprender y van a quedarse atrás. Y si les cuesta el trabajo escolar, se pueden esperar conductas violentas”.

No hay nada más importante para la salud mental —de los niños y de los adultos— que la conexión. Conectar con los pares también es una manera importante de desarrollar competencia emocional. Los niños, sin siquiera pensarlo, observan a sus compañeros y les devuelven señales poniendo límites, reconociendo lo que sienten, atendiendo emociones intensas y más. Por eso el juego es tan importante para el desarrollo emocional de los niños. La dinámica del juego y lo que los niños aprenden jugando con sus pares no tiene igual, y no se puede enseñar en ningún otro contexto.

Consejos para construir competencia emocional

Algunos consejos y señales útiles para tener presentes al construir competencia emocional aparecen cuando las personas cuidadoras y los educadores logran andamiar los cuatro cuadrantes de la inteligencia emocional en su vida diaria, para fortalecer su propio bienestar emocional y a la vez impulsar la competencia emocional de los niños de su vida: darse cuenta y entender las propias emociones y las de los demás, poder manejarlas y regularlas con una expresión emocional constructiva, y regular las emociones intensas, tanto las positivas como las negativas. Cuando los niños están viviendo emociones intensas, podemos acompañarlos con palabras a lo largo de ese proceso para ayudarlos a calmarse, y así manejar y regular mejor lo que sienten, lo que hacen y lo que piensan, y quedar más disponibles para aprender.

Cuando a los educadores y a las personas cuidadoras se les acompaña primero a fortalecer su propia emocionalidad, pueden construir conexiones con más sentido con sus estudiantes. Ese modelo relacional e interactivo produce vínculos más fuertes entre maestro y estudiante, y potencia la capacidad de los niños de parar y pensar antes de actuar cuando algo los altera: reduce las conductas agresivas y violentas mientras aumenta la comprensión y la regulación emocional, el autocontrol, la resolución social de problemas, y cultiva relaciones sanas entre pares y una mejor autoestima. Y además le da al adulto las habilidades para mejorar su propia manera de relacionarse: ganan todos.

Así que en este Mes de la Concientización sobre la Salud Mental, comprometámonos a mirar nuestra propia emocionalidad y nuestra salud mental, y a buscar maneras de cambiar nuestras rutinas para bien, para poder presentarnos como nuestra mejor versión ante los niños de nuestra vida.

 

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Dr. Donna Housman

Construyamos un Futuro más Brillante para Cada Niño
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