Imagina una escuela donde los niños, incluso los menores de ocho años, se muestran empatía y resuelven sus conflictos con habilidades de resolución, compartiendo y turnándose, en vez de recurrir a la violencia física o a las palabras hirientes. ¡Es posible! Al ayudar a los niños a entender el porqué que hay detrás de los actos, ganan la capacidad de resolver sus problemas sin llegar a pegar, morder, burlarse ni a otras conductas indeseables. Sigue leyendo para conocer la diferencia entre los enfoques antiacoso y de prevención del acoso, los efectos del acoso, y cómo empezar a aplicar la prevención del acoso incluso con los aprendices más pequeños, con actividades, recursos y herramientas apropiadas para su edad.
Contenido
- Los efectos del acoso
- Qué pueden hacer las escuelas para prevenir el acoso
- Establecer normas de salón para prevenir el acoso
- Construir nuestra comunidad de salón: un contrato de amabilidad y respeto
- Actividades y juegos para construir empatía y habilidades prosociales
- Libros y pódcast sobre prevención del acoso
- Consejos para las familias
Cuál es la diferencia entre el enfoque antiacoso y la prevención del acoso
Mi exploración de este tema empezó desde un lugar muy personal. Como educadora siempre he estado en la trinchera de los conflictos entre estudiantes, pero como madre se sintió distinto. Mis propios hijos vivieron la realidad dura del acoso verbal y físico. En un momento de pura frustración, mi hijo de preescolar reaccionó con las manos después de aguantar burlas sin tregua. Y sin embargo, con el apoyo dedicado del personal de su preescolar y nuestra guía en casa, aprendió una lección crucial: está bien no ser la primera opción de todos para jugar, pero la comunicación es la clave. Empezó a entender mejor sus emociones y encontró confianza en sí mismo, al descubrir que no siempre necesitaba la aprobación de sus compañeros. Hizo amigos nuevos que de verdad disfrutaban su compañía y aprendió lo importante que es pedir ayuda a un adulto cuando hace falta.
El Transitional Kindergarten (TK), el kínder de transición, trajo desafíos nuevos, pero él los atravesó con palabras y no con actos. Estoy profundamente agradecida con los maestros y el personal que supieron mirar más allá de un solo momento reactivo y eligieron cultivar su crecimiento hasta volverlo una persona resiliente y empática. Ese camino consolidó mi compromiso con la prevención del acoso, y me llevó a apostar por cultivar comprensión y resiliencia antes que por medidas antiacoso sin más.

- El enfoque antiacoso se centra en el problema (por ejemplo, los programas de tolerancia cero).
- La prevención del acoso se centra en la solución (enseñar amabilidad, empatía, respeto, regulación emocional y habilidades de comunicación para que los problemas no aparezcan)
El problema de las políticas antiacoso, sobre todo con los estudiantes más pequeños, es que no son apropiadas para su desarrollo. De niños es natural necesitar guía para resolver problemas de manera adecuada y para aprender habilidades como la empatía, ponerse en el lugar del otro, la regulación emocional y la expresión de las emociones. Incluso con niños mayores y con adultos, las políticas antiacoso resultan demasiado simplistas.
En muchos casos, las personas identificadas como acosadoras arrastran experiencias sin resolver de haber sido acosadas ellas mismas. Además, muchas intervenciones contra el acoso atienden solo un lado del asunto, como frenar la conducta del niño que acosa. No abordan el porqué que hay detrás de esa conducta, ni cómo atravesar el acoso construyendo resiliencia, ni ayudan a los niños a entender estos desafíos sociales cuando presencian una conducta de acoso.
En cambio, establecer prácticas sólidas de prevención del acoso para los niños pequeños los ayuda a aprender a manejar sus emociones de forma efectiva y a resolver problemas, para que no sientan la necesidad de recurrir a la violencia física, a las burlas ni a otras conductas de acoso. Al construir desde temprana edad un sentido fuerte de comunidad, empatía e inclusión, será menos probable que se metan en conductas de acoso cuando lleguen a la adolescencia. Acompañar a los niños a entender el efecto de sus palabras y de sus actos, a desarrollar empatía y conductas prosociales y a incluir a los demás no solo los ayuda a crecer como adultos sanos y resilientes: también tiene un efecto directo en su aprendizaje.
El acoso puede dejar una marca duradera en el mundo emocional, cognitivo y social de los niños, y afectar su desarrollo, su salud mental y su bienestar. Veamos ese impacto.
Los efectos del acoso

Impacto emocional:
Desregulación emocional: A los niños que viven acoso les puede costar manejar sus emociones, su estrés y su conducta, y eso afecta el desarrollo de sus habilidades para afrontar y para ser resilientes.
Baja autoestima: El acoso puede llevar a sentimientos de no valer nada y de duda sobre uno mismo, que pueden derivar en una imagen negativa de sí mismo que persiste hasta la adultez.
Problemas de salud mental: El acoso crónico puede producir efectos psicológicos de largo plazo, como depresión, ansiedad y, en casos graves, pensamientos y conductas suicidas.
Trauma: El acoso puede provocar trauma, y afectar el desarrollo, la salud mental y el bienestar de los niños a largo plazo.

Impacto cognitivo:
Aprendizaje y concentración afectados: Cuando el estrés y la ansiedad del acoso quedan sin manejar, los niños no pueden acceder a las funciones ejecutivas necesarias para aprender, y eso frena el aprendizaje y el logro académico.
Actitud negativa hacia la escuela: El acoso puede convertir la escuela en un entorno hostil, hacer que no quieran ir y derivar en desconexión.
Retrasos del habla y del lenguaje: En los niños más pequeños, el estrés prolongado por acoso puede afectar la adquisición del lenguaje y el desarrollo del habla.

Impacto social:
Habilidades sociales afectadas: El acoso puede generar problemas de confianza y volver difícil formar y sostener amistades. Los niños pueden retraerse socialmente o volverse demasiado dependientes de un grupo pequeño de amigos o de adultos.
Aislamiento social: Los niños acosados suelen sentirse excluidos y pueden aislarse de sus grupos de pares, lo que lleva a soledad y a falta de apoyo entre iguales.
Dificultad en situaciones de grupo: El acoso puede generar ansiedad en las situaciones grupales, y eso dificulta que los niños participen en las actividades del salón o en el juego colectivo.
Dificultad para moverse en las relaciones: El acoso socava de forma significativa la capacidad de una persona de confiar, de formar relaciones cercanas y de moverse bien en las interacciones sociales, por la confianza erosionada, el retraimiento social, las habilidades sociales afectadas y la ansiedad social aumentada.

Implicaciones para el aprendizaje temprano:
Desarrollo retrasado: El impacto acumulado del acoso en lo emocional, lo cognitivo y lo social puede derivar en retrasos del desarrollo y en problemas de salud mental.
Desafíos en la educación futura: Las experiencias tempranas de acoso pueden moldear la actitud de un niño hacia el aprendizaje y la educación, y afectar todo su recorrido académico.
Impacto en el desarrollo del carácter: El acoso genera dificultades con la confianza y la autoestima. La capacidad de los niños de desarrollar estrategias de afrontamiento ante el acoso influye en su personalidad, en sus rasgos de carácter y en su resiliencia.
Influencia en las relaciones futuras: Las experiencias tempranas de acoso pueden afectar cómo forman y sostienen relaciones más adelante en la vida, tanto personales como profesionales.
Los efectos del acoso sobre el aprendizaje emocional, cognitivo y social temprano de los niños pequeños están profundamente entretejidos y pueden tener implicaciones de largo plazo. Es crucial que las familias, los maestros, los líderes y las personas cuidadoras reconozcan las señales del acoso e intervengan temprano. Ofrecer un entorno seguro, comprensivo y que nutra es la clave para ayudar a los niños a superar estos desafíos y a convertirse en adultos sanos y equilibrados.
Qué pueden hacer las escuelas para prevenir el acoso
Cómo ayuda ECSEL a prevenir el acoso
Como primera línea de defensa contra el acoso, la prevención es crucial, y la llave para entenderla es entender por qué y cómo aparece la conducta de acoso. La investigación indica que los niños que acosan carecen de la conciencia emocional que sostiene las interacciones sociales positivas: compasión, empatía, autoestima y autocontrol. Cuando les faltan esas habilidades fundamentales, suele costarles manejar el enojo y resolver los conflictos de forma constructiva. Y ahí es donde entra la prevención, en forma de inteligencia emocional.
La psicóloga clínica y fundadora del Housman Institute, Dr. Donna Housman, ha desglosado la inteligencia emocional en cuatro habilidades fundamentales: la capacidad de identificar, entender, expresar y regular las emociones de forma efectiva, tanto en pleno momento como fuera de él. El desarrollo óptimo de los niños ocurre dentro de relaciones que responden, con los adultos importantes de su mundo: maestros, familias y personas cuidadoras. Cuando los adultos de confianza impulsan las habilidades de inteligencia emocional en los niños, estos regulan mejor lo que sienten, desarrollan empatía, forman relaciones sanas y tienen un sentido de sí mismos más fuerte, y todo eso reduce el acoso y ayuda a moverse mejor en las interacciones sociales difíciles.

“…Hasta el niño más pequeño puede aprender a mostrar cuidado y preocupación por las personas que lo rodean”, dijo Housman. “Con currículos apropiados para su edad, los niños pequeños y los de preescolar pueden captar los beneficios de la inteligencia emocional, un concepto que los ayuda a desarrollar la capacidad de darse cuenta y de entender cómo expresar, manejar y sobrellevar de forma adecuada sus propias emociones y las de los demás. Cuando un niño aprende empatía —la capacidad de sentir lo que siente otra persona—, eso ayuda a contrarrestar las conductas negativas que muchas veces terminan en acoso”.
Dr. Housman subraya que los fundamentos de la inteligencia emocional se pueden entretejer con éxito en la educación de primera infancia. La inteligencia emocional debería ser tan fundamental en la educación temprana como el abecedario y contar. ¡Y puede serlo! Emotional, Cognitive, and Social Early Learning (ECSEL) —aprendizaje emocional, cognitivo y social en la primera infancia— es un enfoque relacional de prevención e intervención que acompaña a los niños pequeños a identificar y entender sus propias emociones y las de los demás, a expresarlas de forma constructiva usando palabras en vez de actos, y a regular las emociones intensas. A través de interacciones y relaciones que responden con adultos de confianza, cada una de esas habilidades impulsa la empatía, las conductas prosociales, la comprensión de las perspectivas y las experiencias ajenas, la aceptación de las diferencias, la construcción de relaciones sanas y una manera más fácil de atravesar los desafíos sociales.
El papel de las escuelas y los distritos en la prevención del acoso
Las escuelas y los distritos cumplen un papel decisivo en la prevención del acoso. Entender su complejidad y aplicar estrategias integrales es clave para crear entornos de aprendizaje seguros e inclusivos. Estos son los puntos que escuelas y distritos necesitan conocer sobre la prevención del acoso:
Entender las muchas formas del acoso
El acoso puede aparecer de varias formas: física, verbal, relacional (exclusión social, esparcir rumores) y ciberacoso. Reconocer las distintas maneras en que ocurre es esencial para prevenir e intervenir con eficacia.
Reconocer el impacto del acoso
El acoso puede tener efectos graves y duraderos en niños de todas las edades: dificultades académicas, deterioro de la salud mental y síntomas físicos. Esos efectos alcanzan a todos los involucrados: quienes muestran la conducta de acoso, quienes la reciben y quienes la presencian. Todo eso subraya la necesidad de sistemas de apoyo integrales.
Aplicar un enfoque de toda la escuela
La prevención del acoso es más efectiva cuando involucra a toda la comunidad escolar: estudiantes, familias, personal docente y administrativos. Crear una cultura de respeto, empatía e inclusión debería ser un esfuerzo colectivo.
Desarrollar políticas y procedimientos claros
Las escuelas y los distritos deberían tener políticas escritas y claras sobre el acoso, con definiciones, mecanismos de reporte y planes de acción. Para lograr resultados duraderos, asegúrate de que esas políticas no sean punitivas y de que se centren más en identificar qué causó el incidente y en cómo evitar que se repita. Y deben comunicarse con eficacia a toda la comunidad escolar.
Ofrecer formación y recursos
Los educadores y el personal deberían recibir formación regular sobre qué es el acoso, cómo reconocer sus señales, cómo aplicar estrategias de prevención e intervención y cómo atender los incidentes con eficacia. También debería haber recursos para acompañar a los estudiantes y a las familias afectadas.
Cómo el programa begin to ECSEL Educator Training Program puede apoyar los esfuerzos de prevención del acoso de tu escuela
begin to ECSEL va más allá de las oportunidades tradicionales de desarrollo profesional en inteligencia emocional: ofrece apoyo sistémico para poner las habilidades y los resultados de la inteligencia emocional en el corazón de las comunidades escolares, para niños, familias, maestros y líderes. Al formar a los educadores en el lenguaje ECSEL, en estrategias de enseñanza y en herramientas de salón diseñadas para impulsar el desarrollo de esas habilidades, aprender y enseñar sobre emociones se vuelve una experiencia de todo el día, todos los días. ECSEL está probado por 3 estudios revisados por pares que muestran aumentos en la autorregulación de los niños, en su empatía, en sus relaciones de apego, en su independencia y en el acceso a las funciones ejecutivas necesarias para aprender. Enseñarles a expresar y manejar de forma adecuada sus propias emociones y las de los demás reduce el acoso y crea una comunidad de aprendizaje positiva para todos.
Impulsar la comunicación abierta
Crear un entorno seguro donde los estudiantes se sientan cómodos hablando de lo que sienten y de lo que viven impulsa la reflexión, el conocimiento de uno mismo y la empatía, y ayuda a que las conductas de acoso no se repitan. Una comunicación abierta y respetuosa les permite expresar su punto de vista y escuchar el de los demás, sentirse seguros al hacerlo, y les da más capacidad de moverse en situaciones difíciles.
Supervisar de forma activa
Más supervisión de adultos, sobre todo en los “puntos calientes” identificados donde las conductas de acoso ocurren con frecuencia —patios, pasillos y comedores—, puede evitar esos incidentes. Si aparecen desafíos sociales, conductas poco amables o emociones intensas, el personal docente estará presente y podrá guiar a los estudiantes a atravesar esas situaciones.
Apoyar la amistad y la amabilidad
Enseña a los estudiantes a hablar y a intervenir para apoyarse entre ellos cuando noten actos poco amables o desacuerdos entre compañeros.
Colaborar con las familias y la comunidad
Involucrar a las familias y a la comunidad en los esfuerzos de prevención del acoso hace que esas iniciativas funcionen mejor. Talleres, sesiones informativas, recursos y colaboración con organizaciones locales amplían el alcance. Asegúrate de que las familias sepan qué lenguaje y qué estrategias pueden usar en casa para aumentar la conciencia emocional y la resiliencia de sus hijos.
Evaluar y ajustar los programas
Evaluar con regularidad los programas de prevención del acoso es esencial para entender mejor su efectividad y hacer los ajustes necesarios. Las encuestas, la retroalimentación de la comunidad escolar y los reportes de incidentes aportan información valiosa.
Ofrecer apoyo e intervenciones
Ofrecer apoyo a todos los niños involucrados en un incidente de acoso es vital. El acompañamiento psicológico, la mediación entre pares y otras intervenciones pueden atender las causas de fondo de la conducta de acoso y ayudar a los estudiantes a desarrollar formas más sanas de relacionarse.
Al priorizar estas áreas clave, las escuelas y los distritos pueden avanzar de manera significativa en prevenir el acoso y en cultivar un entorno de aprendizaje seguro, acogedor y estimulante para todos.
Establecer normas de salón para prevenir el acoso
Prevenir el acoso en el salón implica crear un ambiente positivo, cultivar empatía y respeto, y enseñar a propósito mensajes y estrategias sobre amabilidad, empatía y regulación emocional. Cultivar ese ambiente pide estructura y expectativas claras, que se pueden reforzar de varias maneras apropiadas para el desarrollo:
Establece normas y expectativas claras de salón: Piensen juntos expectativas de conducta y normas de salón claras, que impulsen las conductas prosociales y desalienten las inadecuadas. Los niños pueden participar en esa lluvia de ideas, para darles capacidad de decidir y ayudarlos a entender mejor qué se espera de ellos y cuáles son las consecuencias. Asegúrate de comunicar también esas normas a las familias, para que haya coherencia entre la escuela y la casa. Descarga un ejemplo de Classroom Norms.
- Integra Emotional, Cognitive, and Social Early Learning (ECSEL) —aprendizaje emocional, cognitivo y social en la primera infancia—: Integra ECSEL en tu currículo para ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades importantes como la empatía, la autorregulación y la atención hacia los demás. Los niños que muestran conductas como pegar, empujar, morder o decir cosas poco amables muchas veces no tienen las herramientas ni las estrategias para comunicarse mejor y resolver los conflictos sociales. Los maestros pueden ayudarlos a desarrollar las habilidades que necesitan para expresar y regular sus emociones de forma adecuada, modelando y enseñando a propósito.
- Empodera a quienes observan: Enséñales a los estudiantes el poder que tienen como observadores para desalentar el acoso. Modela el lenguaje y las estrategias que pueden usar cuando vean conductas poco amables, y practíquenlas juntos.
- Juego de roles y escenas: Usa ejercicios de juego de roles para mostrar cómo responder ante situaciones de acoso. Eso baja la ansiedad ante lo desconocido y ayuda a los estudiantes a practicar y entender las maneras adecuadas de reaccionar. Usa escenas relevantes o de la vida real que hayan presenciado o vivido, para que estas actividades tengan el mayor efecto.
- Construye relaciones fuertes con los estudiantes: Tómate el tiempo de construir una relación de confianza con cada niño. Cuando los niños se sienten valorados y comprendidos, es más probable que cuenten lo que están viviendo, incluido el acoso. Apartar tiempo para escucharlos uno a uno, o crear un espacio seguro para que resuelvan juntos los problemas sociales, debería empezar mucho antes de que aparezca un problema. ¡Haz de eso una de tus normas de salón!
- Mentoría entre pares y sistemas de compañeros: Empareja estudiantes mayores con más pequeños, o establece programas de mentoría entre pares. Eso impulsa un sentido de responsabilidad y de comunidad, y a la vez les da a los niños la capacidad de desarrollar habilidades de resolución de problemas, de negociación y de resolución de conflictos.
- Impulsa la responsabilidad digital: A medida que los estudiantes crecen, edúcalos sobre el ciberacoso y la ciudadanía digital. Hablen de lo importante que son la amabilidad y el respeto en las interacciones en línea.
- Involucra a las familias y a las personas cuidadoras: Mantén abiertos los canales de comunicación con las familias y con quienes cuidan. Comparte información sobre prevención del acoso e invítalos a participar y a reforzar estos valores en casa. Pon el foco en las conductas, en qué las causa, y comparte las estrategias que se están aplicando en la escuela para que las practiquen en casa.
- Desarrollo profesional continuo: Anima a los maestros y al personal a participar en formación continua sobre estrategias de prevención e intervención ante el acoso.
- Sé proactivo en vez de reactivo: Supervisa los momentos de mayor actividad, como el recreo, el almuerzo o los pasillos. Sé proactivo al guiar a los niños pequeños en sus interacciones con los pares, antes de que los problemas escalen. Si ves que las emociones se están subiendo, usa preguntas guía para recordarles estrategias de regulación emocional que ya conocen.
- Usa la redirección y el refuerzo positivo: Evita las consecuencias punitivas cuando los niños se equivocan. En vez de eso, redirige su conducta, ayúdalos a entender qué salió mal y hagan un plan para la próxima vez. Asegúrate de acompañarlos a cumplir ese plan y reconoce sus esfuerzos de ahí en adelante.
Construir nuestra comunidad de salón: un contrato de amabilidad y respeto
Crear un Classroom Contract es una manera colaborativa y atractiva de establecer un ambiente de salón positivo e inclusivo. Esta actividad no solo marca el tono del año: también les da poder a los aprendices pequeños al involucrarlos en la toma de decisiones. Abajo hay una guía para crear un contrato de salón que impulse el respeto, la amabilidad y un ambiente libre de acoso.
Al involucrar a los aprendices pequeños en la creación de un contrato de salón, no solo les enseñamos sobre respeto y amabilidad: también les damos un sentido de responsabilidad y de pertenencia. Ese contrato se vuelve una luz que guía a la comunidad del salón, ayuda a prevenir el acoso y crea un entorno de aprendizaje que sostiene.
Actividades y juegos para construir empatía y habilidades prosociales
Actividades y planes de clase apropiados para cada edad
Para primera infancia (5 años y menos)

Círculo de la amabilidad:
Empieza el día con un círculo donde cada niño comparta algo amable sobre otro. Practicar desde pequeños el expresar amabilidad cultiva una cultura de aprecio y de empatía.
Bájale el volumen: Pide a los niños que hagan como si tuvieran emociones intensas en distintas escenas: que los excluyan, que alguien no esté de acuerdo con ellos, que les pase algo injusto. Guíalos a explorar expresiones emocionales subidas de tono y a hablar de cómo eso podría hacer sentir a los demás. Y después, “bájenle el volumen”. Practiquen calmarse y usar alternativas adecuadas, como usar las palabras o buscar a alguien que ayude.
Hora del cuento de los sentimientos: Usa libros y cuentos que exploren emociones y situaciones de inclusión y exclusión. Comenten lo que sienten los personajes, para ayudar a los niños a entender el efecto de sus actos en los demás y lo importante que es ser amable.
Salta para ver la lista de libros.
Para estudiantes de primaria (5 años en adelante)

Juego de roles de prevención del acoso:
Crea escenas que muestren distintas formas de acoso. Pide a los estudiantes que las representen y hablen de los sentimientos que aparecen y de maneras constructivas de responder, poniendo el acento en la empatía, en decir las cosas con firmeza y en pedir ayuda a un adulto.
Bájale el volumen: Pide a los niños que hagan como si tuvieran emociones intensas en distintas escenas: que los excluyan, que alguien no esté de acuerdo con ellos, que les pase algo injusto. Guíalos a explorar expresiones emocionales subidas de tono y a hablar de cómo eso podría hacer sentir a los demás. Y después, “bájenle el volumen”. Practiquen calmarse y usar alternativas adecuadas, como usar las palabras o buscar a alguien que ayude.
Hora del cuento de los sentimientos: Usa libros y cuentos que exploren emociones y situaciones de inclusión y exclusión. Comenten lo que sienten los personajes, para ayudar a los niños a entender el efecto de sus actos en los demás y lo importante que es ser amable.
Salta para ver la lista de libros.
Para estudiantes de primaria (5 años en adelante)
El juego de la empatía: Diseña un juego donde los estudiantes tengan que atravesar escenas escolares en las que presencian acoso. Eligen cómo responder de maneras que muestren empatía y apoyo, y aprenden lo importante que es dar la cara por los demás.
Concurso de prevención del acoso: Organiza un concurso de preguntas sobre prevención del acoso, empatía y maneras adecuadas de reportar y responder ante el acoso. Ese formato interactivo refuerza el conocimiento de forma entretenida.
Talleres sobre ciberacoso: Realiza talleres que aborden lo específico del ciberacoso. Incluye actividades que muestren el impacto emocional del acoso en línea y que enseñen estrategias para una comunicación digital segura y respetuosa.
Grupos de apoyo entre pares: Crea grupos de apoyo donde los estudiantes puedan hablar de sus experiencias con el acoso en un entorno seguro y moderado. Eso impulsa la empatía y la comprensión, y también soluciones surgidas de ellos mismos.
Kindness Calendar: Un calendario mensual con un acto de amabilidad para cada día. Anima a los estudiantes a practicar la amabilidad de forma activa. Estas actividades, juegos y recursos están pensados para integrarse sin fricción en tu currículo, impulsando un entorno de aprendizaje seguro, inclusivo y respetuoso. Al usar estas herramientas, quienes educan pueden cultivar una cultura de salón que se planta unida frente al acoso y que valora el bienestar de cada estudiante.
Consigue el Kindness Calendar
Libros y pódcast sobre prevención del acoso
Pódcast: antiacoso frente a prevención del acoso Chris in the Classroom
Consejos para las familias
Cultivar la resiliencia en los niños

- Modela conductas resilientes: Los niños aprenden muchísimo observando lo que hacen y cómo reaccionan los adultos importantes de su vida. Muestra estrategias para lidiar con los desafíos y con el estrés de maneras apropiadas para su desarrollo.
- Impulsa la resolución de problemas: Guía a los niños a resolver problemas por su cuenta, con tu apoyo. Eso les enseña a enfrentar y superar desafíos.
- Construye una conexión emocional fuerte: Dale a los niños un entorno seguro y cariñoso. Los niños que se sienten acompañados en lo emocional tienen más probabilidad de desarrollar resiliencia. Aparta tiempo de forma constante para preguntarles cómo están e invítalos a contar lo que sienten. Eso les hace saber que vas a estar ahí para hablar cuando algo vaya mal, por ejemplo si se sienten inseguros en la escuela o cerca de un compañero.
- Enseña habilidades de regulación emocional: Ayuda a los niños a identificar sus emociones y maneras adecuadas de expresarlas. Modela técnicas como respirar hondo, contar o tomarse una pausa para manejar las emociones intensas.
- Impulsa una mentalidad de crecimiento: Anima a los niños a ver los errores y los desafíos como oportunidades de aprender y crecer. Reconoce el esfuerzo y la persistencia, no solo los resultados.
- Dales oportunidades de desarrollar sus habilidades sociales con guía: En la vida y en la escuela, los niños se van a encontrar con otros niños de personalidades distintas, con gustos distintos y formas distintas de jugar. Animarlos a jugar con una variedad de niños en entornos distintos les ayuda a moverse en situaciones difíciles y les da herramientas para saber cómo relacionarse cuando tú no estás cerca.
Acompañar a niños desregulados
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- Reconoce las señales: Está atento a las señales de desregulación emocional o conductual, como berrinches frecuentes, dificultad para calmarse, agresión o retraimiento. Ayuda a tu hijo a reconocer, identificar y nombrar lo que está sintiendo.
- Mantén la calma: Tu calma puede ayudar a apaciguar a un niño cuando lo que siente se le sale de las manos. Ponte a su altura, usa un tono de voz calmado y hazle saber que estás ahí para ayudarlo cuando esté listo.
- Valida lo que siente: Reconoce y valida lo que siente tu hijo, sin juzgarlo. Eso lo ayuda a sentirse comprendido y a estar más abierto a que lo guíes.
- Enseña estrategias de afrontamiento: Presenta y practica estrategias para manejar las emociones, como respirar hondo, visualizar o expresar lo que se siente a través del arte, la música y el movimiento consciente.
- Ofrece alternativas adecuadas: cuando le cierras la puerta a una conducta inadecuada, es importante abrirle la puerta a una alternativa adecuada. Por ejemplo, si un niño le arrebata un juguete a otro, hazle saber que arrebatarlo no está bien, pero que en cambio puede pedir un turno para jugar con él. También puedes usar momentos así como oportunidades para enseñar empatía: “¿Cómo te sentirías si alguien quisiera jugar con tu juguete y tú todavía no hubieras terminado?”. Dale a tu hijo juguetes o actividades alternativas con las que pueda entretenerse.
- Busca ayuda profesional: Si la desregulación es frecuente o severa, considera buscar el acompañamiento de un psicólogo o terapeuta infantil.
Comunicarte con la escuela

- Establece una relación: Empieza a comunicarte con la maestra de tu hijo o con la persona de orientación al principio del año escolar. Construir una relación antes de que aparezca cualquier problema vuelve más fácil la comunicación y el apoyo ante desafíos como el acoso.
- Usa los canales adecuados: Averigua cuál es la mejor manera de contactar a la maestra de tu hijo o a la administración de la escuela: correo, teléfono o una reunión agendada.
- Sé claro y concreto: Al plantear tus preocupaciones, sé específico sobre lo que necesita tu hijo y sobre qué apoyo crees que podría ayudar.
- Busquen soluciones juntos: Trabaja con el personal de la escuela como socios en la educación y el bienestar de tu hijo. Mantente abierto a sus sugerencias y dispuesto a colaborar en estrategias para acompañarlo.
- Haz seguimiento: Después de las reuniones o de los mensajes, haz seguimiento para saber cómo va todo o para contar novedades de tu lado.
- Aboga con calma y con constancia: Si las necesidades de tu hijo no se están atendiendo, es importante abogar por él con calma y con constancia. Conoce tus derechos y escala tus preocupaciones con respeto si hace falta. Si es necesario, asegúrate de estar en calma y regulado antes de comunicarte con la escuela.
- Comparte los logros: Comparte con la escuela los avances y las mejoras. Reconocer el progreso y el esfuerzo es importante para construir una buena relación.
Descarga una plantilla de correo para comunicarte con la escuela
Mientras recorremos juntos las complejidades de la prevención del acoso, recordemos que cultivar empatía, comprensión y diálogo abierto puede iluminar el camino hacia entornos sociales más sanos para nuestros niños. Al darles las herramientas para construir resiliencia y amabilidad, ponemos los cimientos de un futuro donde cada persona se sienta valorada y conectada.





























