La comunidad es un recurso invaluable que, como cualquier relación, hay que cuidar y toma tiempo construir. Cuando dedicamos tiempo y energía a crear vínculos con sentido, a compartir nuestras fortalezas y nuestra amabilidad —y a entender nuestros propios sentimientos y los de los demás—, los resultados pueden tener efectos positivos que duran generaciones.
Todos tenemos épocas en las que sentimos emociones intensas, incluso desbordantes. Esos momentos de emoción intensa son oportunidades para entender mejor lo que sentimos y lo que sienten los demás, para cultivar la empatía y para practicar la comunicación positiva y la construcción de relaciones. Esa es la base de los lazos que atraviesan las diferencias y del aprecio por lo que, en el fondo, es igual.
Cuando las cosas se sienten demasiado grandes para manejarlas, o fuera de nuestro control, una de las mejores cosas que podemos hacer es algo que sí está por completo en nuestras manos: fortalecer nuestros vínculos con los demás a través de la amabilidad. Cada uno pertenece a muchas comunidades distintas, nos demos cuenta o no: nuestros barrios, nuestras familias, nuestras redes de amigos, los lugares de trabajo, las escuelas y los salones de clase. Si un solo acto de amabilidad puede generar un efecto en cadena en toda una comunidad, imagina lo que puede pasar cuando construyes amabilidad, empatía y comprensión en la cultura de tu comunidad a propósito.
“Sabemos que es fundamental que cada niño se sienta reconocido y validado desde sus primeros días, que entienda que su voz importa y que se escucha. La emoción es el primer lenguaje universal de todos los niños, uno que hablan desde que nacen, sin importar su origen. Los niños se desarrollan en el contexto de las relaciones, y las palabras y las acciones de educadores y personas cuidadoras ayudan a formar la comprensión que tienen de su mundo y de sí mismos. Todos los niños deben sentir que se les entiende y se les valora por igual, sin importar su raza, su religión, su experiencia o sus capacidades.” — de la Declaración de Misión del Housman Institute |
El mejor lugar para empezar es el principio, con nuestros aprendices más pequeños. Ellos aprenden observando e imitando tus acciones y tus reacciones, o sea que cómo respondemos y cómo tratamos a los demás importa. Tenemos una oportunidad enorme de enseñar con el ejemplo, empezando en casa y en el salón. ¿Y lo mejor? Podemos encontrar alegría y construir comunidad en el proceso.
Lleva amabilidad y conexión a los niños de tu vida este mes con el Community Building BINGO, creado por nuestro equipo para que lo compartas con tu comunidad.





